Representaciones Científicas

Cuando uno hace estudio de la representación científica, y se pregunta qué diferencia hace usar una representación en vez de otro, comúnmente nos guíamos por cinco preguntas:
  1. ¿Qué aspectos del fenómeno [target] nos permite ver claramente, es decir, qué aspectos del fenómeno hacen sobresalir y cuales esconden (o hasta desaparecen de la representación)? Ésta, por ejemplo, es la pregunta central para filósofos como Catherine Elgin y, en general, casi todos los que se acercan a la representación científica desde la perspectiva de la abstracción.
  2. ¿Qué tan fácil es manejar la representación? Por ejemplo, en el estudio de notaciones matemáticas es común preguntarse qué tan fácil es calcular con diferentes tipos de notaciones. A fin de cuentas, casi nunca observamos las representaciones de manera meramente pasiva, sino que las manipulamos para obtener lo que queremos. Por lo tanto, es relevante preguntarse qué tan fácil o difícil es este manejo. Esto implica desde preguntarse qué tan fácil o difícil es construir, escribir, dibujar, etc. una representación, hasta qué tan fácil o difícil es obtener la información que contiene, etc. Estas son el tipo de preguntas que, en (2016) llamé  preguntas “ergonómicas”.
  3. Las que en (2016) llamé diferencias “epistemológicas”, como qué tan fiel o confiable es la representación. Esto requiere preguntarse, por ejemplo, qué tan fácil es equivocarse al usarla para una inferencia o qué tan facil o difícil es representar con ella algo falso o imposible. Durante mucho tiempo, este tipo de preguntas eran las preguntas centrales en filosofía de la ciencia, como puede verse claramente en el debate sobre diagramas y notación algebraíca, por lo menos desde Frege y Hilbert.
  4. Diferencias históricas, las cuales muchas veces son irreducibles a diferencias de los tres tipos anteriores.
  5. ¿Qué podemos inferir sobre el tipo de entidad que es cierto fenómeno a partir del tipo de representación que usamos para estudiarlo? Por ejemplo, se ha hablado mucho de la carga ontológica y la reificación de representaciones en la ciencia, es decir, en nuestra tendencia a inferir la existencia de objetos o categorías ontológicas a partir de distinciones y categorías que se originan en el sistema de representación mismo. Marco Panza, Madeline Muntersbjorn, Rasmus Winther, etc. han hecho trabajo muy valioso alrededor de este tipo de preguntas, en particular, alrededor de la cuestión de si las representaciones construyen (por lo menos parcialmente) su objeto o sólamente lo representan.

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